Desde Un Sótano En Un Cerro


<--Volver Al Menú Anterior

Jueves, 31 de Marzo, 03:51 P.M.

Tengo dependencia emocional, no hacia una persona en específico, sino hacia la idea de una persona en específico; mejor dicho, la objetificación de dicha persona.

Conociendo tan solo mediante un mercado, el mercado digital de las apariencias, a dicha persona, es fácil, tal vez incluso fomentado, reducirla a un conjunto de características, opciones, configuraciones, en vez de un ser histórico, fluido, que es y que puede ser en vez de que existe y que puede dejar de.

Mi mayor temor ante dicha realización es que, en vez de realmente amar, tan solo busco un objeto placebo que me haga sentir como que estoy amando. Dicho objeto me produce la mayor de las penas al no poseerlo y al no estar este presente siempre para mi así como está presente el medio por el cual lo conozco y por el cual interactúo con él.

¿Cúal es la solución? Obviamente lo primero que se me viene a la cabeza es dejar de utilizar estos mercados digitales de los conceptos (o más bien el espectáculo donde se ven reflejados). Pero siendo verdad que el mundo digital, en su reflejo del mundo físico, termina afectando el último, se concluye que, incluso si fuera a abandonar este, seguiría atormentándome y distorsionando mi visión de la realidad.

Al menos lo reconozco, pero temo las veces en las que no.

Viernes, 18 de Febrero, 4:45 A.M.

En esta triste, patética, pobre representación (actuación) de esta vida que difícilmente podemos considerar humana, sigo encontrando pequeñas burbujas de mísero polen, como lágrimas buscando de donde aferrarse, gotas en la ventana de un auto repitiendo el mismo camino.

La única duda que cabe ahora en mi cabeza es cuándo dejaré de sentir, de apreciar, de darle importancia a tal desagradable, asquerosa muestra de afecto, de cosas por cosas, desde cosas hacia cosas, incluyéndome yo entre estas.

Que quede claro: Desagradable y Asquerosa no por su diálogo, sino por el deprimente ambiente en el que este se desarrolla.

Que quede claro: Vivo, creo que vivo, por el día en el que la desagradable, asquerosa muestra de afecto sea por vivir y no por sobrevivir.

Pero sabiendo que en vida me será imposible ver esto, la mente dibuja (más bien raya) la máxima acción egoista, la última acción narcisita. Sé bien como termina la historia, la pregunta es cuándo.

Miércoles, 9 de Febrero, 2:49 P.M.

¿Por qué siempre me considero un ser inferior al resto? Te veo y me siento tan incapaz, tan idiota, tan feo, tan inútil. Lo que aparentas parece ser mucho más de lo que soy, aunque lo más probable es que lo que eres sea mucho menos de lo que mi percepción de tu apariencia me dice.

¿Quién es el culpable de haberme hecho así? ¿De enseñarme que aparentar es más que ser?

Claramente, la realidad ha sido subyugada por la ficción y esta la ha reemplazado.

Pero a pesar de saber que las razones por mis sentimientos parten de una concepción equivocada de nuestra humanidad, pareciera imposible evitar dichos sentimientos.

Domingo, 6 de Febrero, 1:59 A.M. | Clay Man

y así pasaron varios minutos. El momento en el que se dispuso a escribir sobre el papel lo que pensaba, sus ideas se escaparon, o más bien, desaparecieron, como si jamás hubieran estado ahí.

Tal vez no tengo nada para decir. No tengo nada que valga la pena dejar en un papel, más que la hoja en blanco, gasto (que pareciera) ahora inútil.

Dato curioso: En el álbum "Yellow Fever" de Señor Coconut and His Orchestra, Jorge Gonzalez (ex-bajista y cantante del grupo de New Wave/Synthpop chileno, Los Prisioneros) aparece en "Yellow Magic (Tong Poo)" y "Coco agogo"; segunda y tercera canción del álbum, respectivamente.

Dato curioso:

No sé nada. Todo lo que puedo decirle a las personas son datos curiosos. Información barata (gratis) y un silencio incómodo cuando, como seres humanos que son, me piden (nunca de manera explícita, pero siento la presión) hablar de algo que no sea tan solo un vomito de datos, unos y ceros que quedaron grabados en mi disco duro imperfecto. (porque el mejor alumno es la computadora).

No tengo nada que escribir en el papel. Porque el papel no significa nada para mi. No tengo nada que contarte, porque no puedo verme en ti, no puedo identificarme, no veo acción humana en mi y por lo mismo no puedo ver acción humana en ti. No tengo esa capacidad.

Dato curioso: